Robert E. Howard: El estanque del negro

Hoy toca una de Conan. Es un personaje que, sencillamente, me encanta. Quizá tenga a Howard en un pedestal por lo que supone para el género fantástico, autor seminal donde los haya, creador de la espada y brujería y, por ende, papá y abuelito de tantos autores que se han dedicado a todos los diversos géneros de fantasía. Eso ya es mérito.

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No es Capone. Es Howard

Pero es que, además de definir los parámetros en los que mover un subgénero literario en base a relatos publicados en los años 30 con un ritmo de trabajo casi febril, me gusta cómo escribe Howard. Cierto que tiene algunas obras que podríamos llamar menores. O de encargo. O para satisfacer a la clientela (y sus líbidos) de las publicaciones que le aceptaban sus trabajos (1)

La fama del personaje, evidentemente es mundial. Incluso quien no lee este tipo de obras (2) sabe quién es Conan. Aunque sea con la cara de Terminator en esa extraña película que, pese a sus bondades, del personaje capta más bien poco. Es tal la fascinación que siento por el cimmerio, comparable tan solo a la que sentí en su día por Dorian Hawkmoon (3), que no me importa leer una y otra vez las aventuras narradas en los libros y en los comics… de los que hay varias versiones (4). No me cansa, en serio.

Dejo de lanzar parabienes a Howard y su retoño y me meto en harina.

Quizá El estanque del negro sea considerada una obra bastante floja en el corpus de Conan. Si se mira objetivamente, es floja al compararse con, por ejemplo La canción de Bêlit o La torre del elefante, hay que reconocerlo. Pero no puedo evitarlo. Me encanta.

Y me encanta por estas razones:

-Los elementos clave de las historias de Conan están presentes. Desde la dicotomía civilización/barbarie hasta la lucha contra poderes sobrenaturales, pasando por el férreo código de honor del cimmerio o la astucia del mismo

-La actuación de Conan es sublime y representativa de la Edad Hiboria, una era pasada en la que no se puede hablar de buenos y malos, sino de malos y peores o, como mucho y siendo magnánimo, de gentes que intentan sobrevivir y medrar mientras otros se decdican a ser unos malnacidos. Howard no es maniqueo ni de lejos. Y ahí está Conan en este relato, que lo primero que piensa nada más subir a un barco (5) es en arrebatar la capitanía a Zaporavo, líder de un grupo de piratas zingarios que lo acepta… para su posterior desastre

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Howard en Texas

-La brutalidad. La prosa de Howard es salvaje, directa y parece escupir sangre al lector de vez en cuando. Las escenas de lucha son violentas y, no me cabe duda, sorprendentes para aquellos que las leyeran en su día. Conan zurra a un matón de la tripulación y se carga a traición al capitán, todo con el fin, como decía antes, de hacerse con el mando del barco. Astuto zorro calculador y traicionero… que además resulta ser un muy capaz líder al dirigir a los piratas en la batalla contra las criaturas que suponen el enemigo sobrenatural del relato. Y es que Conan fue rey de Aquilonia, el imperio más poderoso de la Era Hiboria no por nada.

-El personaje femenino, Sancha, brilla con luz propia en un relato cargado de testosterona. Es el único personaje femenino, pero tiene muchas más líneas de dia´logo (y el narrador la sigue a ella en diferentes ocasiones) que ninguno, salvo Conan. Es cierto que carece de la personalidad de Zenobia, o la fiera determinación de Bêlit, pero aunque tenga un papel más bien de damisela en apuros, trasluce cierta fuerza en sus acciones, por mucho que le sean encomendadas por Conan

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Primera página de la adaptación al comic, por Thomas y Buscema

-El elemento mágico me parece muy interesante. El negro del título hace referencia a unos humanoides de piel negra que realizan rituales en torno a un estanque que tiene la propiedad de empequeñecer a quien meten en él hasta convertirlo en un muñequito. Ahí radica el horror en el relato, cuando Conan descubre que hay unos estantes con una innumerable cantidad de muñecos y comprende que, con el paso de los eones, esas criaturas han creado una especie de macabro museo de seres vivos

-La batalla multitudinaria, que no es tan enorme como el choque de los ejércitos de La ciudadela escarlata, por ejemplo, es un buen indicativo del manejo de Howard en estas lides, nunca mejor dicho. Es claro, rotundo y fácil de entender.

La adaptación al comic, altamente recomendable también, fue realizada por Thomas y Buscema, en La espada salvaje de Conan, por cierto.


1: Principalmente, en Weird Tales

2: O quien no tenía ni idea de lo que es la fantasía hasta que llegó Juego de Tronos en la HBO, ya que estamos

3: Protagonista de las obras de Michael Moorcock de la saga del Bastón Rúnico

4: Me refiero a las colecciones de Marvel y las de Dark Horse

5: ¡Ojo! Que llega después de nadar una buena distancia con fuerza suficiente como para trepar por el casco del barco. Todo un übermensch de Nietzsche.

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