El romance del falso caballero

Hoy comienzo una nueva historia. La he titulado El romance… bueno, la he titulado como pone en el título del post, y la iré escribiendo así, tal cual, cuando quiera seguir publicándola. Es decir, un folletín por entregas en el que rindo homenaje a las leyendas artúricas narrando las andanzas de… bueno, del falso caballero.

¡Espero que lo disfrutéis!

EL ROMANCE DEL FALSO CABALLERO (I)

–¡¿Acaso nadie de mis osados caballeros ha logrado abatir al gigante Tremolgón?¡

Era el Rey Arturo quien gritaba, como un Zeus tonante y enfurecido, en la sala de la Tabla Redonda de Camelot. Sus palabras reverberaban con fuerza al chocar contra los muros cubiertos de frescos que narraban hechos y andanzas cometidos en los últimos años por los caballeros que se sentaban junto al más poderoso de los reyes de occidente.

–¡¿Nadie?! –repitió, mientras la reina Ginebra ponía una mano sobre su puño crispado, intentando calmarle.

Los hombres, embutidos en sus hermosas corazas, bajaron la vista avergonzados. Ninguno de ellos había logrado encontrar el escondite del malvado gigante que recorría la campiña destrozando las granjas de la gente del común, la cual comenzaba a protestar con grandes voces al sentir que su monarca no les confería la protección que les prometió al recibir la corona de Inglaterra.

Ni siquiera Gawain, el más astuto de todos ellos, cuyas dotes de cazador rivalizarían con las de la misma Artemisa, había sido capaz de hallar las huellas de Tremolgón.

–Señor –se excusó Gawain, levantándose lentamente entre un tintineo de piezas armadas que entrechocaban–, este enemigo no parece ser de este mundo. Creo que obra una magia que le hace aparecer en un sitio para devastarlo, huyendo luego con el mismo medio antes que nadie pueda siquiera reaccionar a su presencia.

El rey miró a Merlín. El sabio hizo crujir su túnica celeste al mesarse la barba puntiaguda y asintió cuando Arturo le hizo una seña para que hablara.

–Es posible –dijo– que se trate de uno de los hijos perdidos del demonio. De todos es sabido que esas criaturas son capaces de obrar prodigios.

–Y lo dice él –susurró Bors jovialmente al oído de su hermano Ban, haciéndole soltar una risita–, que todos sabemos quién fue su padre.

–¡Silencio! –ordenó Arturo mirándolos con reprobación.

–Como decía –continuó Merlín mostrando los dientes, aunque dirigiéndose al rey–, si domina la magia, puede ser un enemigo demasiado poderoso para cualquiera de tus caballeros, señor. Como siempre en estos casos, me tocará cabalgar hacia donde se haya producido el último incidente y ver qué averiguo.

Las puertas batieron con fuerza al ser abiertas por una figura vestida con una armadura que bien podría pertenecer, por hermosura y solidez, a cualquiera de los caballeros de la estancia. Todos se levantaron y echaron mano a sus espadas. Kay incluso sacó un buen palmo de acero de su vaina.

–¡¿Quién osa?! –el humor del rey empeoraba por momentos.

–¡Majestad! –dijo el recién llegado, quedándose en el umbral sin atreverse a dar un paso en la sala pese a la osadía con la que se había comportado–. No es necesario que el eminente Merlín salga hoy en busca de Tremolgón.

La voz llegaba a Arturo sofocada por el yelmo, bajo cuya cimera emplumada había una máscara lisa, con solo dos rendijas para los ojos y que cubría por completo el rostro de su propietario. No portaba escudo ni blasón, en los relieves de su coraza no había mención a ninguna casa, y la figura les resultaba por completo desconocida.

–¿Quién sois? –preguntó el Bello Desconocido, intrigado.

–¡Soy quien ha dado muerte a Tremolgón, mis señores! –exclamó con tono triunfante.

¡Sigue leyendo!

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10 thoughts on “El romance del falso caballero

  1. ¡Atiza! Comenzamos fuerte.
    Por cierto, una envidia de las insanas e insalubres: Prosa clara con sensación de falsa sencillez, típica de la genialidad.
    ¡Yo te maldigo! Que la próxima vez que te comas un higo, se te caiga la cáscara encima de un pie 😛
    Por cierto, voy corriendo a por la segunda.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Auch! Como he comenzado por las notificaciones de comentarios más recientes, esta es la segunda maldición que me lanzas… aunque fuera la primera que lanzases 🙂
      Voy a tener que decirle a Merlín que me proteja, por si acaso 😉
      ¡Gracias por tus comentarios!

      Le gusta a 1 persona

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