American crime story: El pueblo contra O. J. Simpson

Cuando supe de esta nueva serie me equivoqué, puesto que creía que estaba creada por Falchuk y Murphy, las mentes pensantes de, entre otras, American Horror Story, una serie que, a mi juicio, revitaliza el género de horror en televisión apostando por un formato valiente y que se atreve a romper muchos límites. ¡Si compartían hasta el título casi!

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Cartel promocional.

Pero no. Estos dos son productores ejecutivos, así que me dije que, si estaban en el ajo, posiblemente no perdería el tiempo viéndola.

Bueno, pues tras terminarla, puedo decir que lo que tenemos es una dramatización del que se consideró el juicio del siglo, en el que el famoso jugador de fútbol americano, O. J. Simpson fue acusado de la muerte de su exmujer y un tal Ronald Goldman que pasaba por ahí (1). De hecho, no te puedes quitar de la cabeza que, a fin de cuentas, estás viendo una serie de abogados más, un sustituto de la ya desaparecida (y en momentos excelente, aunque su final me dejó muy frío) The good wife o tantas otras. Y algo de eso hay, porque, como es lógico, la serie se centra en el proceso judicial que, a fin de cuentas, es el motor de todos los personajes.

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Actores principales de la serie.

Sin embargo, lo más interesante (2) es lo que rodea al juicio, el contexto, explosivo a más no poder. De hecho, la serie se inicia recordando que, dos años antes del crimen, tuvo lugar el juicio a los agentes que dieron una paliza a Rodney King, provocando unos violentos disturbios en Los Ángeles, ciudad donde tiene lugar el crimen y posterior juicio de Simpson. Los personajes también van dibujándose conforme la serie avanza, aportando sus filias, fobias, comportamientos e ideas de una forma que al espectador le entra de forma suave, sin que le parezca que le están soltando un reparto coral a la cara y que se apañe como pueda. No es así: entran poco a poco, y hasta que no te quedas con los principales no salen a escena otros que también tendrán protagonismo en la historia. Todos ellos, como no podía ser de otra forma si se atiende bien a la realidad, están bien dibujados (3) y no dejan indiferente a quien los contempla pasar por la pantalla.

Por supuesto, O. J. es uno de los centrales, pero ni mucho menos el protagonista de la función, papel que recae en los abogados, tanto la dura fiscal Marcia Clark, asistida por Chris Durden, como de la nutrida defensa: Robert Shapiro, Johnie Cochran, Lee Bailey y Robert Kardashian (4), a los que hay que unir, ante todo, un sufrido juez, Lance Ito, que seguramente en más de una ocasión debió tener ganas de mandarlos todos a tomar viento fresco.

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La defensa, muy seria y formal. Seguro que a punto de montar un paripé.

Ya he comentado que la tensión racial es uno de los elementos principales del telón de fondo de la serie, pero, conforme avanzan los capítulos (5), hay otro elemento que lo sustituye y que al espectador, en 2016, con lo que está pasando, no le puede dejar indiferente. Es imposible no ver que, en realidad, las connotaciones raciales del juicio, los alegatos en contra del racismo de la policía, la petición de inocencia de alguien famoso… todo el ruido mediático que se montó en torno al mismo, esconde una realidad mucho más siniestra e, insisto, de rabiosa actualidad: la violencia de género. La fiscal, mujer separada, trabajadora y madre, tiene que hacer malabarismos para cumplir con todas las facetas de su vida y lanza un grito desesperado en contra de la violencia machista que, por desgracia, se pierde entre ese ruido mediático del que hablaba, entre los alegatos rimbombantes e histriónicos. La serie nos presenta el proceso sin tomar partido, sin decirnos si los autores creen en la culpabilidad o inocencia del acusado, pero sí que lo hace, muy claramente, al acusar a O. J. de haber maltratado a su exmujer, poniendo el acento en el más que posible deslizamiento hacia un mayor estallido feminicida. En ese aspecto, la serie está muy acertada al lanzar un mensaje, que no me cansaré de repetir, es vital.

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Vamos a ver si me cabe el guante.

Los actores cumplen bien, unos, como no podía ser de otra forma, mejor que otros. El ver a Cuba Gooding Jr. me resulta un mal comienzo; siempre lo he considerado un actor histriónico y con tendencia a la sobreactuación, y en este papel hace exactamente lo mismo. Es cierto que O. J. es un tipo con precisamente ese tipo de personalidad que él refleja, pero…

La que sí está excepcional es, como siempre, Sarah Paulson, demostrando con su versatilidad que lo mismo vale para hacer de siamesa (6) que de yonqui (7). Travolta es una gran sorpresa; una vez te recuperas del susto que da ver su cara estirada tanto que recuerda al famoso chiste (8), está bien, muy bien. Y es que, por encima de Tony Manero, Danny Zuko y pifias como la horrenda Campo de batalla: la Tierra, por poner solo un ejemplo, el hombre muestra su buen hacer más allá independientemente de sus devaneos con la cienciología.

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No, no me ha cabido.

Courtney B. Vance también da vida a un personaje histriónico; mejor dicho, más que histriónico, con tendencia a la aparatosidad dado que desde el primer momento opta por una defensa de O. J. que se basa en a)la cuestión racial, y b)el inflamar las pulsiones sociales para presionar por un veredicto de inocencia mediante apariciones televisivas como si fuera una estrella. Sin embargo, si bien Cuba Gooding Jr. me resulta tedioso de ver, no es el caso de Vance: en el histrionismo del personaje está muy medido, si se me entiende lo que quiero decir.

Por último, David Schwimmer resulta ser, a mi juicio, el mejor de todos ellos. Si bien al principio el identificarlo como el padre de unos personajes del papel cuché actual hizo que me resultara desagradable, la profunda humanidad del personaje, su evolución al respecto de su gran amigo O. J. y, por supuesto, la capacidad del actor para transmitir una gama de emociones que hacen que quieras darle un abrazo al pobre, lo convirtieron en mi personaje/actor favorito, junto a la fiscal. Es gloriosa la escena en la que da lecciones a sus tres hijas y un hijo acerca de la importancia de un comportamiento ético y no buscar la fama a toda costa. Sin comentarios.

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A mí tampoco me cupo en su día…

Otro de los grandes aciertos de la serie es establecer un ritmo narrativo diferente en cada capítulo, una vez arranca la trama. La cámara se coloca, dentro de la coralidad, sobre el hombro de uno o dos de los personajes, dándonos su visión subjetiva y hablándonos más de su vida y pensamientos. A destacar el capítulo centrado en el jurado y sus relaciones internas, cerca del final, que prepara al espectador para el veredicto.

Sobre si se hizo justicia o no con el veredicto, la serie no acaba de entrar, como he dicho. Es una posición que, lejos de ser cobarde, me parece justa y objetiva, dando suficiente información al espectador como para que él mismo piense qué habría votado en las deliberaciones (9). No es Making a murderer (10) a la hora de presentar el caso y desmenuzar las pruebas, pero, a fin de cuentas, es una dramatización.

En resumen, una serie a la que hay que darle una oportunidad. Sobre todo, porque si no te gustan las series de abogados, o tienes un empacho de las mismas, pensarás que es más de lo mismo, lo cual es un error. Insisto en que lo importante es el contexto, los personajes, sus relaciones. Y, si te gustan las series de este tipo, es recomendable por completo.


1: Así, como suena.

2: De hecho, como muchos de los espectadores saben cuál es el veredicto, casi no tiene ni importancia de no ser por ver las puñaladas traperas de los abogados y los paripés que montan en la sala.

3: No en vano la serie se basa en el libro The run of his life, de Jeffrey Toobin.

4: Sí. El de esas Kardashian.

5: El último de ellos es una declaración de intenciones en toda regla por boca de la fiscal.

6: En American Horror Story: Freak show.

7: American Horror Story: Hotel.

8: Ese en el que quien lo cuenta se tira del pelo para atrás mientras dice con los ojos achicados y la boca finita: “¡Mamá, no me estires tanto las coletaaaaas!”

9: En mi caso, culpable, y no me iban a bajar del burro.

10: Genial serie documental de Netflix que recomiendo encarecidamente, por cierto.

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6 thoughts on “American crime story: El pueblo contra O. J. Simpson

  1. La vi ya hace “tiempo” y me pareció una pasada de serie. Entre los papeles masculinos más destacados, también me sorprendió mucho Travolta y Schwimmer (que no sé si hará el mejor papel de todos, pero hace un verdadero papelón) y la forma de desarrollar el juicio desgranando los datos poco a poco y dejando libertad al espectador… me fascinó.

    Esperemos que sea la primera de muchas, y que el resto de temporadas tengan una calidad similar.

    Le gusta a 1 persona

    1. La verdad es que la segunda temporada (en producción) tiene buena pinta, que se centra en las consecuencias del huracán Katrina… Los rollos políticos pueden ser de órdago junto a las miserias personales.
      ¡Un saludo!

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