El romance del falso caballero: capítulo 6 (VIII)

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6: (I) (II) (III) (IV) (V) (VI) (VII)

Idylls_of_the_King_3

El elfo no tuvo más remedio que callar, asentir y rezar para que la muchacha recuperase el sentido y se diese cuenta de que lo que había decidido hacer era una locura. ¡Asaltar el castillo nada menos! ¡El castillo del señor de los elfos, que había conquistado el lugar de procedencia de Firdánir! Elin era tan testaruda como todos los miembros de su familia, cabezota hasta el absurdo cuando algo se le metía entre ceja y ceja, y Firdánir consideró que lo único que podía hacer era acompañarla, pues no se perdonaría si le pasaba algo.

Mientras, podría intentar convencerla de dar media vuelta y volver a un lugar seguro, como Camelot, donde podrían encontrar ayuda. Por eso, le pidió un poco de tiempo para vestirse y coger su arco, diciéndole que, si estaba decidida, por lo menos dejara que fuese con ella. Elin accedió, sonriendo encantada, ya que tampoco quería despedirse de él en malos términos. Además, el elfo dijo que ella no tenía ni idea de cómo llegar al lugar donde se encontraban presos el Bello y Perceval, pero que él podía guiarla.

En realidad, Firdánir no sabía con certeza el camino que había que tomar para llegar al castillo del señor élfico, pero gracias a que el pantano de Genindas había sido su hogar durante tantos años, lo conocía al detalle, palmo a palmo, y cualquier cosa fuera de lugar podría suponer una pista para alcanzar su destino.

Así fue como Elin y Firdánir llegaron a un lugar en el que los charcos lodosos y los árboles de ramas retorcidas y nudosas daban paso a una tierra seca y quebradiza que se deshacía bajo sus pasos. Un viento azotaba la superficie y levantaba remolinos de un polvo gris y denso, silbando con una cantinela que parecía el lamento de los muertos.

La joven no podía creer que tal sitio se encontrara en medio de un pantano, pues más bien parecía un seco desierto colocado de mágicas maneras frente a sus ojos. Firdánir, carraspeando, llamó su atención y dijo:

 –Esto, Elin, es parte del reino en el que nací. El reino del que huí junto con tu abuela y otros –añadió con tristeza.

–Pero… ¿cómo es posible…? –preguntó ella mirando hacia atrás, al pantano que, en efecto, continuaba ahí.

–Hay muchas formas de atravesar las barreras entre mundos. Tú ya has visto alguna, según has contado. –Elin asintió, recordando su aventura con Perceval–. Aquí, la barrera se ha rasgado tanto que no es un jirón, sino un agujero en el que se solapan ambos mundos.

»Lo que ves –continuó señalando la tierra marchita frente a ellos–, es lo que queda de mi mundo, sacrificado en los altares de la vanagloria y el poder.

–Es… terrible. –La joven puso la mano en el hombro del elfo, consolándolo–. Lo siento mucho, Firdánir.

El elfo asintió agradecido con lágrimas en los ojos.

–Sigamos –dijo, con un hilo de voz–. El castillo no debe estar lejos.

–¿Cómo lo sabes?

–Simple: Los secuestradores de tus amigos no pudieron recorrer mucha distancia en el tiempo que pasó entre que se separaron de ti y llegaron sus sosias.

“También es verdad”, pensó Elin, y siguieron andando hacia lo que imaginó debía ser el norte, a juzgar por la posición de un sol que colgaba sobre un cielo inflamado en llamas por la luz rojiza que desprendía. Sin duda, estaban en otro mundo.

¡Sigue leyendo!

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27 thoughts on “El romance del falso caballero: capítulo 6 (VIII)

  1. Woooo, esas descripciones poéticas sobre el sol y el cielo me han enamorado. Para reconocerte como.un gran escritor, solo hace falta leerte. Tienes un gran don de palabra, posees imaginación, y sabes escribir de todo, por lo cual me quito el sombrero y te aplaudo de pie. Besos a tu alma.

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    1. Gracias, María del Mar, pero me temo que a este fragmento le voy a tener que dar un repaso, porque lo escribí deprisa y corriendo y ni siquiera tuve tiempo de releerlo, así que no estoy seguro de si lo hice adecuadamente…
      Luego lo repaso 🙂

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      1. Yo amigo no me siento capacitada para corregirte nada, una vez lo hice en la semilla, porque me chocó que Lucía se durmiera después de ver que su esposo no volvía, pero, yo una simple chapucera de letras no puedo más que admirarte y aprender de ti, solo eso. Besitos y gracias por ser como eres.

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      2. No, no, María del Mar, creo que todos, leyendo, podemos indicar cualquier cosa. Luego quien lo ha escrito puede estar de acuerdo, justificar su decisión, cambiar el texto… lo que sea 😉
        Sea como fuere, te invito siempre a decirme y comentarme lo que quieras. De todo corazón.

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      3. Eso muestra lo gran escritor que eres. ¡Pobre de mí! ¿Quién soy yo para decir nada si cuando te leo me quedo siempre asombrada por lo bien que escribes? No puedo decir que me gustaría cuando yo sea mayor escribir la mitad de bien que tú, porque seguro que yo soy mucho más mayor que tú, y sería un chiste decirlo, pero yo sé que has de llegar lejos, estoy más que segura y eso no es un chiste. Gracias amigo por ser como eres. Besos a tu corazón.

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      4. Gracias de todo corazón, María del Mar. Lo cierto es que estoy lo suficientemente contento con aquellas personas que me leéis y comentáis, gastando vuestro precioso tiempo en mis textos. Lo demás, bueno, es menos importante que disfrutar con lo que hago. ¡Un abrazo! 🙂

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      5. Yo siempre estoy pendiente y deseando leer tus entradas. Para mí es un tiempo gastado con gusto, porque lo disfruto, y créeme que tengo pocas cosas para disfrutar gastando mi tiempo que no sea estar feliz leyendo a gente que escribe como tú. A mí todo esto me da la vida y estoy muy agradecida por ello, no lo tomes como un mero cumplido, es toda una realidad.

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  2. Me encanta!! Esa travesía va a ser épica 😉
    Un apunte, en el texto repites lo siguiente: ” Esto, Elin, es parte del reino en el que nacía. El reino del que huí junto con tu abuela y otros –añadió con tristeza.

    –Pero… ¿cómo es posible…? –preguntó ella mirando hacia atrás, al pantano que, en efecto, continuaba ahí.

    –Hay muchas formas de atravesar las barreras entre mundos. Tú ya has visto alguna, según has contado. –Elin asintió, recordando su aventura con Perceval–. Aquí, la barrera se ha rasgado tanto que no es un jirón, sino un agujero en el que se solapan ambos mundos.” Todo este está dos veces.
    Y otra cosilla, en esta frase me sobra la referencia del mediodía, no sé, me suena forzado. Quítalo mentalmente y comprueba qué te parece: “Así fue como Elin y Firdánir llegaron a un lugar cuando sería mediodía, en el que…”
    Ya sabes que tú mandas, yo solo te doy mi opinión 😀😀
    Con ganas de ver cómo “asaltan” el castillo!! 😁😁

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    1. Retomé a Elin ayer en el momento menos indicado: con dolor de cabeza y poco tiempo (tan poco, que ni pude repasarlo antes de colgar la entrada). Así que toca repasarlo pero bien. Gracias a vuestros comentarios, tengo la mitad del trabajo hecho, jeje 😀 😀 😀
      Vamos allá:
      -La “ripitición” fue problema del copia-pega, que no sé qué leches hice. A borrar trocitos. Además, cambio la frase de después del trozo repetido por “»Lo que ves –continuó señalando la tierra marchita frente a ellos–, es lo que queda de mi mundo, sacrificado en los altares de la vanagloria y el poder.” para evitar la repetición de “Esto, Elin”, que queda fatal.
      -Tienes razón. La hora del día no aporta nada, así que lo elimino sin compasión.
      Veo que hay más comentarios que sugieren cambios, así que seguiré editando. Como he dicho, no estoy muy orgulloso del fragmento que colgué, la verdad, y prometo resarcirlo con otro texto de Elin que colgaré mañana (y eso que los fines de semana no cuelgo, ¿eh?) 😀 😀 😀

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      1. Espera, que todo se andará 🙂
        Tras repasarlo, por cierto, tampoco me quedó tan mal (a excepción de alguna frase un poco contrahecha y jorobada), como tampoco contaba mucha cosa y era un fragmento de transición, pues tampoco importa mucho 🙂

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  3. Leído y disfrutado…

    Considero que en lugar de: “… ¡El castillo del *señor de los elfos, que había conquistado el lugar de procedencia de Firdánir!…” . Mejor así: “¡El castillo del Señor de los elfos, que había conquistado el lugar de procedencia de Firdánir! “, aunque, sin embargo, la segunda vez que lo menconas queda mejor con minúscula.

    Saludos

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  4. Un relato que me ha encantado, si señor! La voy a matar a esa niñata, metiéndose en líos y al pobre elfo también.
    Por cierto has duplicado esto, ¿es por qué es así, o no te has dado cuenta y lo has puesto dos veces?
    –Hay muchas formas de atravesar las barreras entre mundos. Tú ya has visto alguna, según has contado. –Elin asintió, recordando su aventura con Perceval–. Aquí, la barrera se ha rasgado tanto que no es un jirón, sino un agujero en el que se solapan ambos mundos.
    Un abrazo.

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