Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo (II)

Dentro del programa “Adopta una autora”, paso ahora a reseñar dos nuevos relatos cortos de mi escritora elegida, Lisa Tuttle, de quien podéis leer la que hice en su día de su novela Futuros perdidos aquí.

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Cubierta de la edición en inglés.

De nuevo, al ser dos relatos breves, romperé mi regla de no destripar el argumento y contaré de qué va. Del principio al final. Insisto en que, a la hora de reseñar estos relatos, lo que menos importa es el argumento que Tuttle cuenta: de qué habla la autora en ellos y cómo lo cuenta es lo fundamental. En castellano, forman parte de la antología Recuerdos del cuerpo, que tiene el bastante clarificador subtítulo de Cuentos de deseo y transformación.

EN PIEZAS SUELTAS

En primer lugar, tengo que decir que se trata de uno de los relatos más extraños que he leído en mi vida. Lo cual es bastante decir, la verdad. Eso me hace pensar que la mente de Tuttle es retorcida (como se verá por el argumento) y con un punto de genialidad maravillosa. Porque, al mismo tiempo, su lectura supone una mezcla de fascinación y horror conforme vas pasando las páginas, escritas de forma tan magistralmente adictiva que no puedes dejar de leer hasta que te lo acabas.

¿Y qué cuenta? La premisa es la siguiente: Fey es una mujer que, cada vez que se acuesta con un hombre por última vez (1), encuentra en su cama un fragmento, una pieza, del cuerpo de dicho hombre. Como suena. Lo primero es un par de pies. Luego, un torso. Unas manos. Los órganos sexuales (2). Ahora bien, los propietarios de dichas partes corporales no han perdido ningún trozo. Y las piezas en la cama de Fey no están cortadas, no presentan sangre, parecen por completo vivas… es solo que son trozos de cuerpos con su propia vida, si se entiende la imagen. Tuttle describe el descubrimiento de los fragmentos con pinceladas cortas y breves, pero con tal maestría que quien lee el relato comprende perfectamente lo que está pasando y, más importante, lo que piensa la protagonista.

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La autora.

Porque, más allá de los extraños sucesos en la cama de Fey, se nos cuenta, sin que casi nos enteremos, el descenso de esta mujer a su particular abismo de locura. Tuttle nos engaña y asistimos a las acciones de Fey con una sonrisa de incredulidad, somos testigos de sus relaciones con los hombres, la vemos hablar y pensar sobre qué está pasando… hasta que el tono casi amable, pese a lo macabro de la situación, se convierte en una escena de violación. Y, luego, sin dar respiro, en un final apoteósico que, si bien resulta algo predecible al pensar que el “hombre” formado por las piezas está incompleto, es un auténtico paseo por el horror de una mente fracturada.

 

Extraño relato, pero contado con una claridad fascinante, una prosa perfectamente inteligible con la que la autora nos lleva de la mano sin que, en ningún momento, pongamos en duda la plausibilidad de lo contado, tal es la fuerza de Tuttle al escribir este estupendo relato.


1: Es decir, el último polvo antes de la separación.

2: De modo hilarante, lo compara con un flácido elefante…

LA TELEVISIÓN DE LOS MUERTOS

No son tantos los halagos que tengo para este otro relato de Lisa Tuttle. Contada en primera persona pero desde una perspectiva alejada del argumento, casi con un estilo historiográfico al contar los sucesos de los que la protagonista ha sido testigo, La televisión de los muertos resulta algo anodino e intrascendente, una especie de revitalización del cuento espiritista mezclado con un puntito de tecnología.

Por desgracia, no acierta en una cosa ni en otra: ni es un relato de fantasmas, ni es de ciencia ficción.

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La autora, en una fotografía reciente.

Parte del intento, real, de Edison por crear una máquina que permitiera comunicarse con los muertos, proyecto que es culminado con éxito por la pareja de la protagonista, quien logra captar las emisiones del más allá, por así decirlo, con lo que es el propio Edison el primer muerto que aparece en pantalla soltando una soflama contra la educación pública (1). Poco a poco, otros muertos aprenden a usar el invento y se expanden por otras formas de comunicación, como el teléfono y la radio, resultando en una suerte de invasión en la que los muertos hablan, y hablan, y hablan… tampoco es que tengan otra cosa que hacer.

De nuevo, lamentablemente tampoco es una reflexión sobre la vida y la muerte. Hay unas pequeñas frases que van en ese sentido, como la pervivencia de los muertos en la memoria de los vivos como única forma de inmortalidad, pero no profundiza en exceso. En realidad, creo que Tuttle pierde una oportunidad para hacer algo más filosófico de lo que finalmente creó, resultando un cuento que no tengo problema en calificar como prescindible.


1: Imagino que es una crítica contra una figura histórica que, por fortuna, en los últimos años ha sido puesta en el punto de mira por sus acciones y triquiñuelas, independientemente de lo que supusiera para el avance de la tecnología.

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4 thoughts on “Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo (II)

    1. Bien, la verdad es que Lisa Tuttle es una autora lo suficientemente consagrada como para precisar de mis palabras 😉
      Esto ha sido, sencillamente, un pequeño homenaje a una autora cuya prosa es, como mínimo, fascinante, dentro del programa “Adopta una autora”. ¡Un saludo!

      Le gusta a 1 persona

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