Descenso por el cráter

DESCENSO POR EL CRÁTERcrater-de-impacto

 

Viridia miró con desconfianza la pastilla que su amigo sostenía en la palma de la mano. Era rojiza, del tamaño de un meñique, y una muesca en su parte media permitía partirla en dos con facilidad. Sordun acababa de explicarle cómo funcionaba, pero ella no acababa de creerlo y dijo:

—Es decir… ¿Esto va a mantenernos comunicados? ¿Con solo comerlo?

—Sí. —Sordun asintió con vehemencia, enfatizando la respuesta con un brusco movimiento de cabeza y partió la pastilla, ofreciéndole una parte mientras él se tragaba la suya—. Ha sido autorizada por el Consejo de Herramientas Alquímicas y es seguro, confía en mí. Necesito que escuches lo que digo conforme voy bajando.

Viridia cogió la pastilla, pero no se la tragó aún. Miró más allá de él, hacia el gigantesco cráter; durante todos los años pasados en la Universidad de Furoz, había sido la obsesión personal de Sordun. Decía que su destino —a tal punto llegaba— era desentrañar el misterio más antiguo del mundo: la causa, el origen del enorme agujero que se erguía en el centro del páramo.

Se tragó la pastilla.

«¿Me oyes?»

La voz de Sordun resonó clara y limpia en la mente de la mujer. No había abierto los labios. Ella asintió.

«Responde», ordenó él sonriendo.

«Te oigo».

Sordun se aseguró el arnés de seguridad y comprobó que el mosquetón estaba sujeto con firmeza a la polea que le permitiría descolgarse por la pared del cráter. Camino a lo desconocido. A la fama y la gloria.

—¡Comienzo el descenso! —exclamó emocionado. En cuestión de segundos, había desparecido en el interior de la pavorosa y oscura oquedad.

Viridia, con un nudo en el estómago, miró hacia abajo asomándose con mucho cuidado. La luz no conseguía llegar más allá de unos pocos metros —mucho se había especulado sobre la razón de este curioso fenómeno, sin llegar a una explicación factible—, y Sordun quedó como diluido en un gran tintero de sombras.

«Ya no te veo», dijo con la mente Viridia.

« Todo bien por ahora. Las paredes son lisas, suaves, sin protuberancias».

El sortilegio de visión felina parecía funcionar también. Habían estado debatiendo acerca de si serviría o, por el contrario, la naturaleza quizá mágica de la oscuridad del cráter —que consumía cualquier hebra de luz, fuera natural o artificial, independientemente de su potencia— impediría ver nada de ningún modo.

«No veo el fondo. Todo es negrura», seguía diciendo él conforme la cuerda, metros y metros de cuerda, seguía desarrollándose con un siseo.

«Ten cuidado», rogó ella incapaz de deshacerse de la sensación de temor que la oprimía.

«No pasa nada, de verdad, esto es… Un momento».

«¿Qué ocurre, Sordun?», preguntó mordiéndose el labio hasta hacerse sangre esperando la respuesta que no llegaba. Insistió un par de veces, pero no había contestación…

«¡Hay algo!», exclamó. Volver a escucharlo la llenó de alivio, pero en su voz había algo extraño, una especie de histeria febril que no gustó nada a Viridia.

«¿Qué es? ¿Qué ocurre?».

«Yo… ¡Dios mío! ¡Ahí abajo! ¡Está lleno de estrellas!».

Fue lo último que la mujer escuchó en su mente, lo último que pensó Sordun. La polea se detuvo aunque aún quedaba un tercio de la longitud de la cuerda por desenrollarse, y, sabiendo lo que iba a ocurrir, Viridia pulsó el botón que recogía la soga.

Llorando, vio la confirmación de sus temores: el extremo de la cuerda estaba vacío, con un solitario mosquetón aferrado a nada.


22 respuestas a “Descenso por el cráter

  1. ¿Un agujero negro? Este cráter está siendo más visitado que Port Aventura en pleno agosto😂
    Tengo curiosidad por saber si todas las historias están entrelazadas a parte de tener en común el cráter. Por cierto, en una ocasión cambiaste Sordun por Sordu.
    Besacos!!

    Le gusta a 2 personas

    1. Es lo que hay con las atracciones de este tipo, claro. Imagina cuando en ese mundo raruno tenga lugar la revolución demográfica y haya millones de personas potenciales para visitarlo 😀
      El cráter es el elemento común, en efecto 😉
      Y me dejé la “n” porque me puse un poco “ciegu” (dioses, qué malo…)

      Le gusta a 1 persona

    1. ¡Gracias, Carlos!
      ¿Un agujero… o acaso emanaciones vaporosas que le hicieron ver cosas? Ah… ¡quién sabe!
      Y tú tiéntame, que en el siguiente escribo un duelo brutal y salvaje a orillas del cráter. ¡Leñe, me acaba de venir una imagen! 😀

      Le gusta a 1 persona

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