El romance del falso caballero: capítulo 4 (VI)

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4: (I)(II)(III)(IV)(V)

Elin trazó un arco ascendente con su acero, que silbó al cortar el aire y destelló con un fulgor azulado. El ser, sin posibilidad de cambiar su trayectoria, solo pudo echarse a un lado y la espada rasgó su ala derecha; el monstruoso pájaro lanzó un chillido de dolor y cayó a tierra como un fardo pero, de inmediato, se puso de pie sosteniéndose sobre sus dos poderosas patas terminadas en unas garras tan afiladas como la mejor de las espadas. Hinchó su rotundo pecho emplumado y lanzó un grito; la joven se estremeció al escuchar el sonido producido por la boca de la vieja que coronaba el increíble conjunto que se erguía, desafiante, ante ella.

Elin se puso en guardia, respondiendo al reto. Adelantó el pie izquierdo plantándolo firmemente en el suelo, colocó la espada en paralelo a su cuerpo para poder responder a cualquier ataque que le lanzara.

Los ojos de ambas se encontraron, y en sus miradas había una fiera determinación: la de matar o morir.

La criatura dio un salto prodigioso hacia Elin, impulsada por un rápido batir de sus poderosas alas, proyectando sus terribles garras hacia la muchacha.

Elin sintió el fluir del tiempo en torno a ella. De nuevo, lo que Merlín y Morgana habían llamado “sus capacidades” venían en su ayuda: El movimiento del monstruo se convirtió en una imagen casi fija, que se desplazaba a una velocidad muy lenta. La joven pudo predecir a la perfección la trayectoria de ataque y se echó a un lado y hacia delante poniendo toda su fuerza en el brazo con el que se sujetaba la espada, que trazó un arco escarlata sobre el torso de su enemigo. Se dio la vuelta para contemplar el resultado del encontronazo y vio que el ser había caído, desequilibrado por el golpe que Elin le había dado, y que a duras penas se incorporaba apoyándose renqueante sobre una de sus alas. El acero había mordido su carne con furia y la sangre manchaba su plumaje blanquecino. Los labios de la criatura se curvaron en un gesto que mezclaba dolor e ira.

El mundo volvió a fluir con normalidad mientras la joven observaba a la mujer pájaro prepararse para un nuevo ataque pese a la gravedad de su herida. Envalentonada, Elin le hizo un gesto de desafío con su mano libre.

–Vamos, maldita –dijo–. Ven a por más.

Sin embargo, y para su pasmo, no fue la criatura que tenía delante quien respondió. Un coro de ululatos se elevó desde las ramas que la rodeaban y, cuando levantó la cabeza, vio una serie de ojos rojizos fijos en ella.

Demasiados ojos rojizos como para pensar en salir indemne si se enfrentaba a todos sus propietarios.

Elin podía ser arrojada, incluso temeraria… pero no suicida, así que dio la vuelta y comenzó a correr sabiendo que el resto de amigos de la criatura que había herido enseguida se lanzarían tras ella. Huyó sin preocuparse en absoluto de si metía los pies en un charco, como le había preocupado antes, pues era consciente por completo de que si aflojaba el ritmo un instante caería bajo las afiladas garras de los seres, que producían un terrible viento al batir sus enormes alas tras ellas y cuya velocidad, por fortuna para Elin, no era determinante en una zona como esa, en la que las ramas impedían a las criaturas maniobrar.

Si conseguía refugiarse en la casa de Firdánir…

Confiaba en que Morgana pudiese mantenerlos a raya. En cuanto llegó al claro donde se levantaba la casa del elfo, gritó a pleno pulmón:

–¡Morgana! ¡Morgana! ¡Cuidado! ¡Vienen…! –No supo qué decir. ¿Qué era lo que venía tras ella? ¿Pájaros? ¿Brujas? Así que calló y esperó que sus gritos atrajeran la atención de la hechicera, y que ella misma dedujera lo que eran cuando viera a los seres.

Alertados por los gritos de la joven, Morgana y Firdánir llegaron hasta ella, que señalaba respirando agitada hacia atrás. Los dos vieron enseguida qué es lo que había hecho a Elin huir despavorida y se hicieron cargo de la situación. El aire comenzó a chisporrotear en torno a la mujer, que musitó unas palabras en un idioma antiguo y olvidado, mientras el elfo daba largas zancadas hacia su casa, de donde cogió un arco largo y un carcaj.

–¡Preparaos para la batalla! –ordenó Morgana contando mentalmente a sus enemigos, que los superaban en una proporción de cinco a uno–. ¡Formad un círculo!

Elin no pudo evitar sonreír al pensar en que más bien sería un triángulo, y se dio cuenta, por ello mismo, de que la emoción de combatir junto a compañeros de batalla había reemplazado al temor que había sentido mientras corría escapando de las criaturas.

Adelantó su acero manchado de sangre, preparada para recibir a más de esos demonios del Infierno.

¡Sigue leyendo!

Anuncios

47 thoughts on “El romance del falso caballero: capítulo 4 (VI)

  1. Tortas contra bichos raros, y preparados para la siguiente batalla…
    ¿Qué pasó con la remolacha? ¿Por qué estos bichos sí quieren acabar con Elin en lugar de secuestrarla? ¿Le afectará la artrosis al arquero?
    Y la semana que viene, hablaremos del gobierno.

    Le gusta a 2 personas

    1. Lo de la remolacha lo he cambiado siguiendo una sugerencia de Carlos, de La estaca clavada: he utilizado el truco del fruto raruno que parece a tal cosa pero no lo es y tal y cual Pascual 😀
      Hay que joderse, la de mal que me ha dado un párrafo que no tiene relevancia alguna en realidad, pero mira… que se complicó con la tontería 😀

      Le gusta a 2 personas

      1. Un buen apretón, con sus retortijones, sus ruidos, sus aromas, en plena batalla ¡qué realismo!:
        —Señora lechuza, gárgola, …mmm bueno, que mire usted, que me espere un momento antes de atacarme, que tengo que ir detrás de ese matojo. Por cierto ¿no tendrá usted papel de combate?

        Le gusta a 1 persona

      2. Papel de combate Smartass. El mejor limpiaculos que nunca puede faltar en tu zurrón de viaje. ¿Que estás en medio de la guardia y te entra un apretón? ¡Ahí lo tienes! Un aliado fiel que nunca te fallará, lo que no puedes decir de muchos de tus compañeros de viaje y pelea.
        ¡Papel Smartass! También con la posibilidad de expansió autónoma para momentos muy apurados, como el canguele que te puede entrar al enfrentarte a tus enemigos: con solo apretar un pulsador en el cinto, se desenrrolla lo que necesites en dirección a tus nalgas, por el interior de las calzas. ¡Impresionante!

        Le gusta a 1 persona

    1. A mí lo que me encanta es que te encante, no sé si te lo habré dicho alguna vez. Pero es que es la verdad 😉
      Y espera pues, que los tres contra los bichos malosos van a desatarse…
      A lo mejor se me ha ido un poco la vena a lo “Dragones y Mazmorras”, pero en fin 😀
      ¡Un besazo!

      Le gusta a 2 personas

      1. ¡Ah, bueno! No, no es así. En realidad, como ambas las escribo cuando me apetece, a vuelapluma como quien dice, las cuelgo según me da 😀
        En general, un mínimo de dos de Elin a la semana y una de Renato, pero cuándo… eso es otro cantar.

        Le gusta a 1 persona

  2. Oye, pues yo creo que la idea que han aportado los compis más arriba puede dar mucho juego. Elín come la verdura sin lavar y sus tripas bullen estrepitosamente con intensos dolores de parto hasta que hace involuntariamente de cuerpo (se caga) y ese mágico pero apestoso olor es el que decanta el futuro de la batalla haciendo huir a los búhos macarras, que ¡Manda huevos! las ganas de gresca que tienen estos seres mitológicos. Menos mal que la cagona de Elin se sabe cuidar solita.
    Perdón por esta escatológica sugerencia. El relato genial, como todos. A ver si saco algo de tiempo y puedo empezar a leer el otro. ¡Qué vida esta!
    Abrazos.

    Le gusta a 1 persona

    1. Dioses… Casi que con lo que he escrito en la respuesta al comentario de Torpeyvago tengo suficiente escatología por hoy. Que si no, te hablaba yo de otra Elin alternativa que haría pareja con la Elin choni (¡Lidia, hola!) en plan Pandilla Basura, tirando pendientes de quincalla rebozadas en una cosa marrón y maloliente.
      Joder, me voy a callar que me pongo malo 😀

      Le gusta a 1 persona

      1. Sí, sí, ya verán vuesas mercedes salir a la virginal y grácil Elin de una taberna de moda a las tres de la mañana con una «pea» de hidromiel de garrafón que no veas, vomitando en la alfombrilla de la yegua y con un frenazo en las enaguas.
        Y disculpen que me haya entrometido.

        Le gusta a 1 persona

      2. Y aquí tenemos otra Elin alternativa. Ya van tres: la choni, la marrana y la borracha. ¿Alguien propone alguna otra peor?
        PS: De entrometerte nada, que esto es una conversación abierta, no un diálogo cerrado 😉

        Le gusta a 1 persona

      1. Bah, no te creas. Es una pose 😀 😀 😀
        Aunque pueda haber algún personaje malote que me resulte atractivo, siempre está mejor que el bien triunfe. Que para lo otro, ya tenemos el mundo real…

        Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s